
Alguien siempre escucha
cuando lloras de noche.
Alguien siempre hay/ conteniendo
el aliento para no delatar/
que te oye
te mira
te sabe
Desde que llegué a la calle Alcántara, escuché llantos, gritos, vi gente derrumbándose, cayendo.
Todo presagiaba lo peor y estábamos atrapados en ese piso, tan lejano en todo de Andalucía. Seguíamos siendo los mismos, heridos, y más bellos incluso.
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