Amor-odio, aceptación-rechazo, alejamiento-acercamiento, son sentimientos que caracterizan, con mayor o menor intensidad, al vínculo más profundo que existe en la vida de toda mujer: la relación con su madre.
La idolatramos de niñas, la aborrecemos en la pubertad, nuestra enemiga en la adolescencia y, si todo anduvo más o menos bien, la comprendemos y valoramos de adultas, acercándonos más a ella.
Pero el tiempo pasa y llega el momento de preguntarnos: ¿qué sucede cuando se es madre? En la mayoría de los casos, cuando ha habido una buena relación, ésta se estrecha aún más, es un momento de acercamiento y de reencuentro, nos damos cuenta de la complejidad que representa “hacer” personas, criar seres humanos. Sin embargo, una mala relación ocasiona un daño muchas veces irreparable.
La relación madre-hija se encuentra casi siempre en los límites; es indefinible e inalienable. Es diferente, incluso, entre hermanas. Como todo vínculo en crecimiento, es mutante: transforma y se transforma. Es necesario darnos la oportunidad de revisarla y, de ser necesario, modificarla o transmutarla en otra cosa.
Las mujeres construimos en dicha relación nuestro “yo” y nuestra identidad femenina. Por ello cuando la madre muere y queda la hija por ejemplo con 15 años, sin una figura sustituta fuerte, queda un agujero en el alma.
Hay varias posibles “malas historias”:
a) El abandono, la ausencia o la indiferencia de la madre en forma permanente.
b) La competencia constante con la hija.
c) La intromisión constante en la vida de la hija.
d) Los vínculos “vampíricos” donde la madre vive a expensas de la hija.
e) La descalificación.
El abandono, la ausencia o la indiferencia de la madre en forma permanente, el olvido de sus obligaciones o el descuido impiden que se dé la “simbiosis” natural de la hija con la madre; es decir, el vínculo de intimidad, de confianza básica, de desvanecimiento de los límites personales en las primeras etapas del desarrollo humano. Gracias a ella, existe posteriormente diferenciación e individualización.
Si no hay madre (real o sustituta), esa experiencia de ser amados incondicionalmente, de ser uno con otro, no existe y luego la buscamos de la peor manera, pagando el precio que nos pidan.
La competencia constante con la hija, el compararse siempre con ella y demostrarle que es más inteligente, más deseable o más bella, provocan que se establezca desde la madre una polaridad de buena-mala que prevalece a lo largo de toda la relación, desencadenándose la envidia y los celos entre ambas. Asimilar esta rivalidad y envidia de la madre es difícil, no siempre se hace de forma consciente, pero, al ocupar más espacio que otros aspectos de la vida, tiene indudablemente un efecto destructivo.
La intromisión constante en la vida de la hija se da debido a que la “simbiosis” no se rompe y no se tolera que la hija cuestione o rompa con la forma en que se da la relación. Las consecuencias son el infantilismo crónico, la inmadurez. Es la madre sobre protectora, solícita hasta el aturdimiento, la que todo resuelve, hasta la mínima dificultad, fóbica a todo lo nuevo (amistades, actividades fuera del entorno más cercano, ideas).
Se “desvive” por su hija; no tiene vida propia y por ello vive la de la hija. Por su parte, ésta cree no poder vivir sin la madre, la trae a su casa o vive con ella, es exageradamente miedosa. Paradójicamente, la hija crece y se desarrolla con la desaparición de la madre, o cuando decide expulsarla o relegarla a un rincón de su vida.
Los vínculos “vampíricos” —donde la madre vive a expensas de la hija— pueden darse porque la madre tiene a la hija de rehén escudada en una enfermedad psíquica o somática real o fantaseada.
La capacidad de la hija se magnifica, pues desde muy temprana edad debe hacer frente a grandes problemas y situaciones, hacerse cargo de otros, mantener la organización doméstica, sostener emocionalmente a los padres. Se le culpa ante cada oportunidad de vida independiente con otra persona.Este nivel de exigencia para la hija la priva de vivir su niñez, la convierte en modelo de vida de sacrificio y sobre adaptación, lo que provoca en ella serias afecciones psicosomáticas.
La descalificación, la crítica constante por exigencias desmedidas en diferentes áreas de desempeño, provocadas, la mayor parte de las veces, por la insuficiente valoración personal de la madre que se proyecta en la hija, atrofia la autoestima de la hija, haciéndola sentir insegura, poco valiosa.
Todos estos tipos de relaciones son inalienables; es decir, se dan en mayor o menor medida en el vínculo que se establece entre madre e hija; la intensidad o estereotipia de alguno de los rasgos, en el sentido de no poderlos reconocer y se impida la capacidad de cambio y evolución, hará más o menos saludable la relación.
Las “buenas historias” son aquellas que, pasando por innumerables vicisitudes de amor, aceptación, encuentros y desencuentros, logran crear condiciones de aprendizaje para ambas partes y de confianza en los propios alcances.
Para “maternar” se requiere de una alta capacidad de entrega, de discernimiento entre las propias vivencias y las de los hijos, de conciencia de las diferencias entre éstos y sus distintas necesidades físicas, psicológicas y espirituales.
Y, aun así, se transitará siempre por situaciones donde por un lado estarán los juicios de valor cultural que nos indican cómo se es una buena madre y por el otro nuestra naturaleza humana, nuestros problemas y contradicciones, nuestros sentimientos.
Para bien o para mal es una relación que genera el mayor número por igual de satisfacciones y de problemas. De similar calibre al de padre e hijo, especialmente el primogénito o el primer hijo varón, no tiene la misma connotación que éstas, posiblemente por el hecho de la maternidad: la madre ha tenido a su hija (e hijos) en el vientre y el padre nunca habrá parido a su hijo varón.
También es probable que debido a la educación a través de los siglos, del papel femenino en la sociedad o sociedades, normalmente distinto al rol del hombre, este vínculo madre-hija haya sido además fuente de matriarcados, ha podido ser refugio de estas mujeres, incluso en algunas religiones depende del número de hijas habidas en el matrimonio, cada una tenía asignado un rol en la casa, marcando de esta forma la vida de estas mujeres, posteriormente madres a su vez.
Qué ocurre cuando una mujer (primero como hija) es maltratada o vapuleada de alguna forma en su personalidad? Lo que normalmente sucede es que llegando a acostumbrarse mejor o peor a este trato, lo soporta en el resto de sus relaciones. Esta predisposición se traspasa de madres a hijas, y a su vez, de la hija a la nieta y así durante generaciones.
Por ello es fundamental el papel de la madre con respecto a la hija. La hija por muy estrecha que sea la relación con su madre, atravesará siempre un momento de su vida en que se rebelará, porque es lo que le toca, y no hará en absoluto caso.
Más aún si tiene una influencia, bien sea paterna, del resto de la familia o de sus compañeros, que la animen a 'ignorar' las advertencias de su madre. Es la peor época para una madre porque siente que pierde a sus hijos, y es crucial entender qué está ocurriendo para no perder para siempre su confianza. Hasta que tienen sus propios hijos y vuelven al redil a pedir consejo. Esto es ley de vida. Hasta en el peor de los casos, el mágico hilo que une la mente de una madre a sus hijas es difícil de repetir en otros vínculos familiares.
**********
Texto de Luisa Futoransky, escritora argentina.
Érase una vez, al menos así comienzan los cuentos… ma-má, una simple sílaba al cuadrado. Y muy atrás en la memoria la primera línea de mi libro escolar, que aseguraba: “Mi mamá me ama”. Así aprendíamos en mi época a leer. Nos educaron para creer que el amor de madre es único y diferente de los otros tipos de amor. No puede equivocarse, dudar, ni ser ambivalente y contradictorio como los otros cariños. Y esto es ilusorio, como buena parte de los dogmas.
La relación madre hija no es muy diferente en Argentina, me cuestiono, de una relación similar en Bélgica, Transilvania o Canadá. Y sin embargo, tal vez sí. Mi país está unificado por la lengua española, llamada castellano en mi juventud, y constituido fundamentalmente por inmigrantes. Eso nos fue configurando las arterias. De generación en generación, en el exilio, las mujeres fueron transmitiendo la fuerza poderosa de la cultura de donde eran oriundas y a través de ella también la presencia no siempre silenciosa de una lengua ausente.
Eco de ello son esas nanas quebradas y roncas, con sus letras y ritmos incomprensibles pero que sin embargo nos adormecen los pesares. La desterrada, la emigrante, llega con unas pocas imágenes fijas; caben en el pañuelo con el que a veces se cubre la cabeza. Está anclada a ese hatillo, su caja fuerte de náufraga. Su tesoro quedó en el fondo de la memoria, pero los cerrojos saltaron o se perdieron en el reino del dolor fundacional.
En un segundo plano, el más poderoso, se apiña un tropel de sensaciones, recuerdos, melodías. Veo por ejemplo a mi propia madre casi adolescente arrojando maíz a las gallinas, peinándose y peinándome largas trenzas… pobre mi madre querida, decía el estribillo de la canción más popular de la época, entonada por Alberto Castillo. Y luego el rito casi cotidiano de plancharme minuciosa con la plancha de carbón las tablitas del delantal de piqué blanco almidonado. Su mano cada vez más firme, mi rebeldía cada vez más manifiesta. Y su victoria cada vez más rotunda, porque la madre de la infancia nunca muere.
Las mujeres de quienes hablo, madres, abuelas y bisabuelas, no correspondían a los presupuestos de un imaginario urbano. Como sobrevivientes que eran debieron agudizar su ingenio en la percepción de lo inmediato. Sin llaves para traducir el nuevo mundo, lo forzaron con ganzúas o, a falta de otra cosa, horquillas para el pelo, cambiadas como ellas de destino. Repoblaron así la vida de nuevos gestos y palabras. Para los hombres el salto fue más fácil: el servicio militar, las tareas del campo y el comercio los integraron mucho más deprisa a los usos, sabores y costumbres del país.
Pertenezco a la generación de los hijos de judíos que vinieron a la Argentina porque entre guerra y guerra y pogrom y pogrom se caían del mapa en barcos, como lo hacen ahora los albaneses, malayos, cubanos o haitianos y antes los vietnamitas, los coreanos, en suma, los náufragos de siempre. Los de una mano atrás y otra adelante, y gracias que hay manos.
El exilio, tantísimo antes de Babel, qué duda cabe, ha sido y es una condena.
Soy resabio de un mundo donde recién se afirmaba la electricidad, un planeta sin televisión, de calles sin asfaltar y barreras infranqueables estigmatizadas por el “De eso no se habla, nena”. “Eso” que incluía las declinaciones del amor y por supuesto el tabú sexual.
En los gineceos de mi infancia, hechos del ronroneo de las máquinas de coser Singer, imperaba la radionovela. En la amargura de los mates se cebaban también esos duelos exagerados, donde las mujeres de mi familia y las vecinas teñían en grandes tinas de zinc con anilina negra la ropa de temporada, para respetar sus lutos rigurosos. Tres largos años de compostura monocroma para pasar luego a los gamas grises del medio luto. Mis mujeres argentinas, incapaces de aceptar demasiadas pérdidas para una sola vida, destilaban en su fuerza aparente una densa melancolía y furia.
A un cuarto de siglo del comienzo de la tragedia que sacudió todos los estamentos de la sociedad argentina, el drama de la filiación continúa sin cicatrizar. La dictadura argentina (1976-1983), con su horroroso tendal de decenas de miles de muertos desaparecidos, arrojó a Europa, a la tierra de sus abuelos, a una generación de jóvenes sobrevivientes atemorizados y desconcertados.
Esa espada es aún filosa en la memoria de los protagonistas del desastre. Su impronta alevosa envenena el aire, tal como en Europa ocurre aún con las nefastas cicatrices dejadas por los latrocinios de la Segunda Guerra Mundial o, más recientemente, en Asia por el genocidio de Camboya o en África por el de Ruanda. En América Latina abundan desgracias que no podrán cerrarse. La conducta ejemplar de Las Madres de Plaza de Mayo, que con su dignidad, furia y valor fueron el paradigma de cómo se puede enfrentar la ferocidad de las dictaduras con armas aparentemente inofensivas como justicia y amor reconforta.
Respecto de la madre propia, la que sentó reales indelebles dentro y fuera de nosotros, pienso que para recuperarla en su valía hay que alejarse. Nada más difícil que dibujar lo más cercano, las líneas de la propia mano. Difícil para ella y para nosotras cortar el vínculo sanguíneo de similitudes y diferencias. De angustias y reproches. Pero nadie nos prometió que alcanzar en la vida la verdadera independencia fuera un camino de rosas...
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“¿Te vas a poner eso?”. Con esta simple pero, a la vez, aguda interrogante si quien la pronuncia es una hija a una madre o viceversa, tituló la lingüista estadounidense Deborah Tanner, una de sus más interesantes investigaciones acerca de la complejidad que reviste la relación entre madre e hija. Un vínculo que ella analizó revisando el discurso marcado por la sutileza que se da en el lenguaje entre ambas mujeres, donde comentarios o gestos que para otros pudieran resultar anodinos, pueden transformarse en una bomba de tiempo que estalle en el momento más inesperado. Y eso por el tipo de dobles interpretaciones que ambas pueden llegar a hacer de lo que se hace o no y se dice o no.
¿Por qué la enrevesada condición de este vínculo? Tal vez por la explicación que da esta lingüista, especializada en discursos de género: porque hay una constante pugna de poder. Un afán de lograr el control de la madre hacia la vida de la hija, para guiarla de acuerdo a lo que cree que es bueno y apropiado para una mujer; mientras la hija, a partir de la adolescencia, intenta conducir su vida a su manera y no de acuerdo a los designios o creencias de la madre.
Dificultoso. Esto da pie a un sinnúmero de desdichadas situaciones entre ambas. Y muchas veces sin motivos aparentes. Es que las razones habrá que buscarlas muy sub terra, tal es lo hondo que pueden alojarse los conflictos entre estas dos mujeres. Como en la siguiente escena, relatada por una madre.
Para el cumpleaños número 30 de su hija Renata, a Verónica (51 años) se le ocurrió hacerle un regalo muy especial. “Le compré una colección de las mejores cremas de belleza que pude encontrar para prevenir la llegada de las primeras arrugas. Era todo muy fino y, por supuesto, carísimo. Estaba dichosa de poder hacerle este regalo tan delicado y de pensar cómo lo iba a disfrutar”. Pero la sorpresa de esta mujer fue tremenda cuando al entregárselo, en medio de una cena familiar, la hija rompió en llanto, lo dejó sobre la mesa e interrumpió el festejo tomando su chaqueta y yéndose con su marido, mientras le decía: “¿Te hace feliz regalarme esto, verdad?”.
Verónica se quedó paralizada, jamás pensó que su obsequio fuera a derivar en una situación semejante. “No te imaginas lo que me dolió que este gesto cariñoso fuera tan malinterpretado. Pensé que por qué me tenía que suceder a mí algo así, cuando sólo deseaba lo mejor para mi hija. Fue una tragedia. A la semana conversamos y ella me contó que había reaccionado así porque pensó que yo, a través del regalo, le estaba “machacando” que se iba a poner vieja. Lo hablé con una sicóloga. Ella me dijo que había algo simbólico, tal vez, que mi hija podía haber leído en ese regalo, que le estaba transmitiendo mi terror a la vejez o algo así. Yo no siento para nada que haya sido eso. Para mí sólo fue un gesto lindo”.
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La tradición cristiana ha idolatrado la relación madre-hijo como una relación basada en el amor, la relación María-Jesús sería paradigmática en ese sentido. Pero también Edipo o la madre de los tangos o…
Pero si nos detenemos un momento, ¿cuántas imágenes o historias conocemos que resalten una relación semejante entre madre e hija?
La historia de Démeter y Perséfone que nos ofrece la mitología griega, tal vez sea la única que subvierte el orden claramente patriarcal en el que se basa esta mitología y nos cuenta otro modo de relación y de lucha.
Deméter-Ceres es hija de Cronos y Rea, hermana de Zeus, cuida los trigales, facilita su germinación y asegura la madurez de los frutos. Personifica, pues, la fertilidad y riqueza de la tierra, y se la considera inventora de la agricultura cerealista (la palabra “cereal” deriva de Ceres). Así, en todos los países de la Grecia antigua, cuya economía se basaba fundamentalmente en el cultivo de cereales, se le rendía culto y se contaban leyendas sobre esta diosa. Pertenece a la tercera generación divina y se presenta como la nueva madre Tierra, pero mucho más próxima y humana.
Deméter es la madre nutricia, no olvidemos que “meter” significa “madre”. Deméter es diosa, pero ante todo es madre. Al concebir a Perséfone-Core, que simboliza el grano, asume el doble papel de madre que da a luz a una criatura y tierra que alimenta la semilla.
En su juventud Démeter tuvo a Core, luego llamada Perséfone, y a Yaco con su hermano Zeus. Su mito está íntimamente ligado al de su hija y ambas constituyen una pareja denominada “las diosas”.
La leyenda comienza con Perséfone recogiendo flores en una pradera de Eleusis (actualmente Elefsina); aunque según otras fuentes puede haber sido en la llanura de Misa. De repente, cuando cortaba un narciso, la tierra se abre a sus pies y surge Hades, su tío, el dios del inframundo, el dios de las tinieblas y de los muertos.
Cuando Hades pidió su anuencia a Zeus para llevarse consigo a Core, el padre de los dioses se muestra cobardemente ambiguo, teme enfrentarse a la madre de la joven, Deméter, pero tampoco quiere disgustar al dios del abismo. De modo que Hades decidió por sí mismo y raptó a la muchacha.
Perséfone grita pidiendo auxilio a su madre… Deméter la oye y corre en su ayuda, pero, al no encontrarla, comienza un largo peregrinaje en seguimiento de su hija. Durante nueve días y nueve noches recorre Deméter el mundo, sin comer, sin beber, errante con una antorcha en cada mano, buscándola desesperada.
Hay varias versiones de cómo Deméter supo qué había pasado con su hija. Sea como sea, cuando sabe la verdad, la cólera de Deméter es tal, que abandona el Olimpo y se niega cumplir sus funciones que eran hacer crecer el trigo, y llenar el mundo de vida. El hambre y la muerte asoló la tierra, y Deméter se enfrentó a Zeus advirtiéndole que aparecía su hija o ni un grano de trigo germinaría.
Como la diosa se niega a hacer fructificar los campos, Zeus intenta convencerla por varios medios de que regrese y fertilice la tierra. Ante el nulo resultado de sus intentos, Zeus cede y envía a Hermes a hablar con Hades con la orden de que devuelva a Perséfone.
Hades aparentemente accede pero engañosamente hace probar a la muchacha la comida de los muertos, un grano de granada lo que le imposibilita regresar al Olimpo definitivamente.
Se acordó entonces una solución de compromiso. Para contentar a Deméter, Zeus, que se sentía responsable de la suerte de su hija, dictaminó que a partir de aquel momento, la muchacha pasase tres meses junto a su esposo en el Tártaro y el resto de los meses del año con su madre entre los vivos. Cuando Perséfone permanece junto a su esposo, es la estación invernal y el suelo queda estéril; cuando la joven sube al Olimpo, los tallos verdes la acompañan y comienza la primavera.
Con el transcurso de los siglos, las atribuciones de Deméter se fueron multiplicando. Sus atributos son la espiga, el narciso y la adormidera. Se la representa coronada con espigas, sentada y llevando en la mano una antorcha o una serpiente.
Ambas diosas fueron honradas como las principales divinidades de la abundancia y de la fertilidad, y por los agricultores que celebraban, en la época de la cosecha, fiestas como las Tesmoforias y las Eleusinias.
La separación de la madre Démeter es un resumen perfecto de del origen de los conflictos entre madre e hija. Perséfone, la hija quiere tener responsabilidades, buscar el sexo y el amor verdadero lejos de la madre en el inframundo de la vida.
**********
Adriana Lestido, fotógrafa argentina. Autora de “Madres e hijas”, Editorial La Azotea, Buenos Aires. Al que pertenecen las fotografías en blanco y negro de este post.
Desnudas en su angustia, en ese sentimiento contradictorio y prohibido para las madres abnegadas que sonríen en su día. Madres e hijas. También como cuerpos sexuados que aprenden el erotismo en esas primeras caricias. Mujeres que aprenden entre ellas el meollo de su identidad.
P. ¿Cuáles son las relaciones de amor más complicadas que ha retratado?
R. Madres e hijas: es de los vínculos humanos más complejos e intensos que hay. Siempre me ha obsesionado el tema, cómo cada mujer está marcada por la relación con su madre. Es la relación que más posibilidades de identificación tiene. Una mujer naciendo de una mujer, cuyo primer objeto de amor es una mujer. Y, sin embargo, creo que es la más limitada.
P. ¿Por qué?
R. Por la paradoja de amor y odio, competencia y simbiosis. Creo que es donde el amor enfrenta su mayor dificultad. Igual es generalizar, porque existen relaciones madre e hija muy livianas, como también las hay muy terribles entre padre e hijo. Pero, más allá de sus características particulares, lo que me preguntaba era: ¿cómo puede ser que una relación que tiene tantas posibilidades de identificación tenga tantas limitaciones? Y creo que es por la gran identificación inherente a la relación, que dificulta a la hija encontrar su propia identidad.
martes, 3 de agosto de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
Hacer un Haiku
Es fácil. Y te deja satisfecho haber creado un poema.
El haiku es un pequeño poema tradicional japonés. Tiene siglos de existencia.
Tiene 3 versos (3 renglones) sin rima
El primer verso debe tener 5 sílabas
El segundo verso debe tener 7 sílabas
El tercer verso debe tener 5 sílabas
En total suma 17 sílabas pero esta norma no es obligatoria
El haiku expresa una imagen, algo que se ve, una sensación, lo que sucede.
Influido por la estética zen da importancia al despojamiento, cierto desapego.
Su estilo se caracteriza por la naturalidad, sencillez y austeridad.
Tradicionalmente definía fenómenos naturales, la vida cotidiana de la genteo el cambio de las estaciones. Pero su uso es amplio y caben motivos tan variados como la gente que los escribe.
Ahí van unos ejemplos.
Después ¡animate vos!:
La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.
JORGE LUIS BORGES
**
Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo.
BASHO (milenario autor japonés)
**
Los apagones
permiten que uno trate
consigo mismo
MARIO BENEDETTI
**
el colectivo
gente desconocida
pero muy cerca
no uso aire
respiro dentro del mar
como los peces
dulce de leche
panqueque de manzana
decisión dura
El haiku es un pequeño poema tradicional japonés. Tiene siglos de existencia.
Tiene 3 versos (3 renglones) sin rima
El primer verso debe tener 5 sílabas
El segundo verso debe tener 7 sílabas
El tercer verso debe tener 5 sílabas
En total suma 17 sílabas pero esta norma no es obligatoria
El haiku expresa una imagen, algo que se ve, una sensación, lo que sucede.
Influido por la estética zen da importancia al despojamiento, cierto desapego.
Su estilo se caracteriza por la naturalidad, sencillez y austeridad.
Tradicionalmente definía fenómenos naturales, la vida cotidiana de la genteo el cambio de las estaciones. Pero su uso es amplio y caben motivos tan variados como la gente que los escribe.
Ahí van unos ejemplos.
Después ¡animate vos!:
La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.
JORGE LUIS BORGES
**
Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo.
BASHO (milenario autor japonés)
**
Los apagones
permiten que uno trate
consigo mismo
MARIO BENEDETTI
**
el colectivo
gente desconocida
pero muy cerca
no uso aire
respiro dentro del mar
como los peces
dulce de leche
panqueque de manzana
decisión dura
Fernando Pessoa, el poeta multiplicado
Todas las cartas de amor son ridículas
Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.
También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.
Quién me diera en el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.
La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.
(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).
FERNANDO PESSOA, fue un poeta portugués autor de una obra original y vanguardista, que nació en Lisboa el 13 de junio de 1888. Amará a su ciudad, vivirá en ella y va a ser el centro de muchos poemas suyos, pero pasó su infancia y juventud en Sudáfrica. Regresa a Lisboa con 17 años y empieza a escribir en inglés pero a los 20 ya es un convencido entusiasta de la lengua portuguesa. En esto, y en otras cosas, se parece a Borges.
Tuvo una infancia difícil marcada con la muerte del padre cuando tiene 5 años, y la de su hermano al año siguiente. Él y su madre viven muy modestamente hasta que su mamá vuelve a casarse, con un militar, y se trasladan a Durban, Sudáfrica. Comienza para Pessoa una educación británica de gran severidad pero que lo forma exqusitamente en contacto con los autores más importantes de la lengua inglesa. Su media hermana, siete años menor, lo recuerda como un niño silencioso que casi no jugaba y que ya escribía desde entonces. Vuelve a Lisboa solo, siendo bilingüe y con un rechazo natural por los sistemas disciplinarios, va a vivir en casa de una abuela y se matricula al año siguiente en la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa, que abandona al poco tiempo.
Comienza a trabajar haciendo traducciones de correspondencia comercial, actividad de la que vivió durante toda su vida. El hijo de su peluquero recuerda: "Era un hombre solitario, tímido, poco comunicativo. Salía siempre hacia el mediodía. Iba a un café que estaba aquí enfrente. Para él era un rito. Se sentaba y decía: "Dê me sete" (déme siete). Era una comunicación en clave entre el mesero y él, y quería decir que deseaba alcohol. Al terminar su bebida se marchaba. Bebía mucho. Supe que era escritor cuando me lo dijo mi padre. Nadie se imaginó que se volvería tan famoso. Escribía de noche. En las ocasiones en que acompañé a mi padre a la casa del poeta, me di cuenta que los ceniceros estaban repletos".
Pessoa mantuvo desde muy joven y hasta el final la costumbre de beber y fumar mucho y de escribir en los cafés. Era una bohemia solitaria a la que no renunció jamás. Recuerda su hermana: "Él dedicaba su tiempo a escribir. Y a hacer horóscopos. Algunas veces entraba en la cocina y nos decía: "¿quieren que les lea lo que he escrito?" Mi madre siempre respondía que sí... Mi hermano llevaba una vida poco ordenada. Durante el día iba a la oficina, salía tarde, atravesaba la ciudad a pie, y regresaba y se ponía a escribir. Bebía y fumaba mucho. Tomaba baños de agua fría. Su salud era frágil y se quejaba con frecuencia".
La vida ´"real" de Fernando Pessoa fue discreta, centrada en el periodismo, la publicidad, el comercio y la literatura, el reconocimiento como escritor le llegó después de muerto. De su vida práctica no hay huellas. En cambio de su vida soñada, la del escritor, quedaron innumerables páginas que guardó en un baúl, y que según un primer recuento contenía 27,543 documentos. Toda la energía intelectual de Pessoa está reunida en ese baúl: notas de lectura, diarios, horóscopos y trabajos de astrología (pasión que compartió con su madre), textos políticos, listas bibliográficas, correspondencia, poemas, canciones, prosas, obras de teatro, traducciones; en suma: un inventario que aún no termina de hacerse.
A partir de los 26 años Pessoa es él y es otros, se multiplica en 3 figuras o heterónimos: Ricardo Reis, Álvaro de Campos y Alberto Caeiro, para quienes respetuosamente inventó personalidades, biografías y estilos literarios distintos. A partir de entonces escribió asumiendo diversas identidades estéticas, cada una con un nombre, un estilo y una concepción de la poesía, incluyendo la suya propia.
La existencia real y literaria de estos distintos "yoes" no le traían a Pessoa mayor conflicto pero no todo el mundo lo veía como algo normal. Su hermana recuerda: "Muy seguido pasaba la noche en vela dando vueltas por el departamento. En la mañana evocaba sus insomnios: "no pude dormir", decía, "tuve fiebre". Hablaba de los heterónimos que había creado como si fueran personas vivas. Mi madre estaba convencida de ello, lo quería mucho. En cuando a mí, jamás pude tomarlo en serio con relación a este asunto. Sin embargo, era extraordinario verlo cambiar de personalidad".
Depresivo, amante de una única mujer, su novia Ophélia, bebedor de absenta, engripado eterno, sensible y obsesivo, cultivó la astrología y el ocultismo y también un paganismo superior. Es el escritor más creativo y complejo de la literatura portuguesa y uno de los más destacados del siglo XX. Su obra ha sido vista como la búsqueda de una identidad a través de múltiples escrituras.
Su heterónimo Alvaro de Campos escribió: "Todos tenemos dos vidas: la verdadera, que es la que soñamos en la infancia y que continuamos soñando cuando adultos, en un sustrato de niebla; la falsa, que es la que vivimos en convivencia con otros, que es la práctica, la útil, aquella que acaban por meternos en un cajón." El 30 de noviembre de 1935, Fernando Pessoa murió de cirrosis en un hospital de Lisboa, tenía 47 años. Cuando la muerte era inminente, el poeta pidió sus anteojos y una hoja de papel donde escribió sus últimas palabras con trazos débiles pero serenos: "I know not what tomorrow will bring" (No sé lo que traerá el mañana).
Poemas
Empiezo a conocerme. No existo.
Soy el intervalo entre lo que deseo ser y los demás me hicieron,
o la mitad de ese intervalo, porque además hay vida…
Soy esto, en fin…
Apaga la luz, cierra la puerta y deja de hacer ruido de
zapatillas en el pasillo.
Quede solo yo en el cuarto con el gran sosiego de mí mismo.
Es un universo barato.
(Fernando Pessoa)
¡Ah, ese frescor en la cara de no cumplir un deber!
Faltar es, positivamente, estar en el campo.
¡Qué refugio, que no se pueda tener confianza en uno!
Respiro mejor ahora que ha pasado la hora de las citas.
Falté a todas, con deliberación en el descuido,
esperando esa gana de ir que ya sabía yo que no vendría.
Soy libre frente a la sociedad organizada y vestida.
Estoy desnudo, y me zambullo en el agua de mi imaginación.
Es tarde para estar en cualquiera de los dos puntos
donde debía estar a la misma hora,
deliberadamente a la misma hora...
Pues bien, aquí me quedaré soñando versos y sonriendo en cursiva.
¡Es tan graciosa esta parte lateral de la vida!
No consigo siquiera encender el cigarrillo siguiente... Si es un gesto,
que quede con los otros que me esperan en este desencuentro que es la vida.
(Fernando Pessoa)
[...] Cuanto más sienta, cuanto más sienta yo como varias personas,
cuantas más personalidades tenga,
cuanto más intensa, estridentemente las tenga,
cuanto más simultáneamente sienta con todas ellas,
cuanto más unificadamente diferente, dispersamente atento,
esté, sienta, viva, sea,
más poseeré la existencia total del Universo,
más completo seré por el espacio entero.
(Alvaro de Campos)
Cuando ella pasa
Sentado junto a la ventana,
A través de los cristales, empañados por la nieve,
Veo su adorable imagen, la de ella, mientras
Pasa... pasa... pasa de largo...
Sobre mí, la aflicción ha arrojado su velo:-
Una criatura menos en este mundo
Y un ángel más en el cielo.
Sentado junto a la Ventana,
A través de los cristales, empañados por la nieve,
Pienso que Veo su imagen, la de ella,
Que no pasa ahora... que no pasa de largo...
(Fernando Pessoa)
Frases
Poeta
El poeta es un fingidor. Finge tan completamente, que llega a fingir que es dolor, el dolor que de veras siente.
Poeta
Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo.
Nacimiento
Si después de yo morir quisieran escribir mi biografía, no hay nada más sencillo. Tiene sólo dos fechas, la de mi nacimiento y la de mi muerte. Entre una y otra todos los días son míos.
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=v=Km1_yEmWDUE
Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.
También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.
Quién me diera en el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.
La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.
(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).
FERNANDO PESSOA, fue un poeta portugués autor de una obra original y vanguardista, que nació en Lisboa el 13 de junio de 1888. Amará a su ciudad, vivirá en ella y va a ser el centro de muchos poemas suyos, pero pasó su infancia y juventud en Sudáfrica. Regresa a Lisboa con 17 años y empieza a escribir en inglés pero a los 20 ya es un convencido entusiasta de la lengua portuguesa. En esto, y en otras cosas, se parece a Borges.
Tuvo una infancia difícil marcada con la muerte del padre cuando tiene 5 años, y la de su hermano al año siguiente. Él y su madre viven muy modestamente hasta que su mamá vuelve a casarse, con un militar, y se trasladan a Durban, Sudáfrica. Comienza para Pessoa una educación británica de gran severidad pero que lo forma exqusitamente en contacto con los autores más importantes de la lengua inglesa. Su media hermana, siete años menor, lo recuerda como un niño silencioso que casi no jugaba y que ya escribía desde entonces. Vuelve a Lisboa solo, siendo bilingüe y con un rechazo natural por los sistemas disciplinarios, va a vivir en casa de una abuela y se matricula al año siguiente en la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa, que abandona al poco tiempo.
Comienza a trabajar haciendo traducciones de correspondencia comercial, actividad de la que vivió durante toda su vida. El hijo de su peluquero recuerda: "Era un hombre solitario, tímido, poco comunicativo. Salía siempre hacia el mediodía. Iba a un café que estaba aquí enfrente. Para él era un rito. Se sentaba y decía: "Dê me sete" (déme siete). Era una comunicación en clave entre el mesero y él, y quería decir que deseaba alcohol. Al terminar su bebida se marchaba. Bebía mucho. Supe que era escritor cuando me lo dijo mi padre. Nadie se imaginó que se volvería tan famoso. Escribía de noche. En las ocasiones en que acompañé a mi padre a la casa del poeta, me di cuenta que los ceniceros estaban repletos".
Pessoa mantuvo desde muy joven y hasta el final la costumbre de beber y fumar mucho y de escribir en los cafés. Era una bohemia solitaria a la que no renunció jamás. Recuerda su hermana: "Él dedicaba su tiempo a escribir. Y a hacer horóscopos. Algunas veces entraba en la cocina y nos decía: "¿quieren que les lea lo que he escrito?" Mi madre siempre respondía que sí... Mi hermano llevaba una vida poco ordenada. Durante el día iba a la oficina, salía tarde, atravesaba la ciudad a pie, y regresaba y se ponía a escribir. Bebía y fumaba mucho. Tomaba baños de agua fría. Su salud era frágil y se quejaba con frecuencia".
La vida ´"real" de Fernando Pessoa fue discreta, centrada en el periodismo, la publicidad, el comercio y la literatura, el reconocimiento como escritor le llegó después de muerto. De su vida práctica no hay huellas. En cambio de su vida soñada, la del escritor, quedaron innumerables páginas que guardó en un baúl, y que según un primer recuento contenía 27,543 documentos. Toda la energía intelectual de Pessoa está reunida en ese baúl: notas de lectura, diarios, horóscopos y trabajos de astrología (pasión que compartió con su madre), textos políticos, listas bibliográficas, correspondencia, poemas, canciones, prosas, obras de teatro, traducciones; en suma: un inventario que aún no termina de hacerse.
A partir de los 26 años Pessoa es él y es otros, se multiplica en 3 figuras o heterónimos: Ricardo Reis, Álvaro de Campos y Alberto Caeiro, para quienes respetuosamente inventó personalidades, biografías y estilos literarios distintos. A partir de entonces escribió asumiendo diversas identidades estéticas, cada una con un nombre, un estilo y una concepción de la poesía, incluyendo la suya propia.
La existencia real y literaria de estos distintos "yoes" no le traían a Pessoa mayor conflicto pero no todo el mundo lo veía como algo normal. Su hermana recuerda: "Muy seguido pasaba la noche en vela dando vueltas por el departamento. En la mañana evocaba sus insomnios: "no pude dormir", decía, "tuve fiebre". Hablaba de los heterónimos que había creado como si fueran personas vivas. Mi madre estaba convencida de ello, lo quería mucho. En cuando a mí, jamás pude tomarlo en serio con relación a este asunto. Sin embargo, era extraordinario verlo cambiar de personalidad".
Depresivo, amante de una única mujer, su novia Ophélia, bebedor de absenta, engripado eterno, sensible y obsesivo, cultivó la astrología y el ocultismo y también un paganismo superior. Es el escritor más creativo y complejo de la literatura portuguesa y uno de los más destacados del siglo XX. Su obra ha sido vista como la búsqueda de una identidad a través de múltiples escrituras.
Su heterónimo Alvaro de Campos escribió: "Todos tenemos dos vidas: la verdadera, que es la que soñamos en la infancia y que continuamos soñando cuando adultos, en un sustrato de niebla; la falsa, que es la que vivimos en convivencia con otros, que es la práctica, la útil, aquella que acaban por meternos en un cajón." El 30 de noviembre de 1935, Fernando Pessoa murió de cirrosis en un hospital de Lisboa, tenía 47 años. Cuando la muerte era inminente, el poeta pidió sus anteojos y una hoja de papel donde escribió sus últimas palabras con trazos débiles pero serenos: "I know not what tomorrow will bring" (No sé lo que traerá el mañana).
Poemas
Empiezo a conocerme. No existo.
Soy el intervalo entre lo que deseo ser y los demás me hicieron,
o la mitad de ese intervalo, porque además hay vida…
Soy esto, en fin…
Apaga la luz, cierra la puerta y deja de hacer ruido de
zapatillas en el pasillo.
Quede solo yo en el cuarto con el gran sosiego de mí mismo.
Es un universo barato.
(Fernando Pessoa)
¡Ah, ese frescor en la cara de no cumplir un deber!
Faltar es, positivamente, estar en el campo.
¡Qué refugio, que no se pueda tener confianza en uno!
Respiro mejor ahora que ha pasado la hora de las citas.
Falté a todas, con deliberación en el descuido,
esperando esa gana de ir que ya sabía yo que no vendría.
Soy libre frente a la sociedad organizada y vestida.
Estoy desnudo, y me zambullo en el agua de mi imaginación.
Es tarde para estar en cualquiera de los dos puntos
donde debía estar a la misma hora,
deliberadamente a la misma hora...
Pues bien, aquí me quedaré soñando versos y sonriendo en cursiva.
¡Es tan graciosa esta parte lateral de la vida!
No consigo siquiera encender el cigarrillo siguiente... Si es un gesto,
que quede con los otros que me esperan en este desencuentro que es la vida.
(Fernando Pessoa)
[...] Cuanto más sienta, cuanto más sienta yo como varias personas,
cuantas más personalidades tenga,
cuanto más intensa, estridentemente las tenga,
cuanto más simultáneamente sienta con todas ellas,
cuanto más unificadamente diferente, dispersamente atento,
esté, sienta, viva, sea,
más poseeré la existencia total del Universo,
más completo seré por el espacio entero.
(Alvaro de Campos)
Cuando ella pasa
Sentado junto a la ventana,
A través de los cristales, empañados por la nieve,
Veo su adorable imagen, la de ella, mientras
Pasa... pasa... pasa de largo...
Sobre mí, la aflicción ha arrojado su velo:-
Una criatura menos en este mundo
Y un ángel más en el cielo.
Sentado junto a la Ventana,
A través de los cristales, empañados por la nieve,
Pienso que Veo su imagen, la de ella,
Que no pasa ahora... que no pasa de largo...
(Fernando Pessoa)
Frases
Poeta
El poeta es un fingidor. Finge tan completamente, que llega a fingir que es dolor, el dolor que de veras siente.
Poeta
Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo.
Nacimiento
Si después de yo morir quisieran escribir mi biografía, no hay nada más sencillo. Tiene sólo dos fechas, la de mi nacimiento y la de mi muerte. Entre una y otra todos los días son míos.
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=v=Km1_yEmWDUE
Bukowsky entrevistado por Sean Penn
"ENTREVISTA A BUKOWSKI" POR SEAN PENN
(Nota publicada en 1987 por la revista Interview)
Charles Bukowski nació en Andernach, Alemania, en 1920. A los tres años de edad llegó a los Estados Unidos y creció en Los Angeles. Actualmente reside en San Pedro, California, con su esposa, Linda. Famoso borracho, peleador y mujeriego, Genet y Sartre lo llamaron “el mejor poeta de los Estados Unidos”, pero sus amigos lo llaman Hank.
Bares
"Ya no voy mucho a bares. Saqué eso de mi sistema. Ahora, cuando entro a un bar, siento náuseas. Estuve en demasiados, es apabullante. Son para cuando uno es más joven: todo eso de irse a las manos con un tipo, hacerse el macho, levantarse minas. A mi edad, ya no lo necesito. Hoy sólo entro a los bares para mear. A veces cruzo la puerta y empiezo a vomitar".
El alcohol
"El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han llegado a esta tierra, además de mí. Entonces nos llevamos bien. Es destructivo para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte. Hago todo mi trabajo creativo cuando estoy intoxicado. Incluso me ha ayudado con las mujeres. Siempre fui reticente durante el sexo, y el alcohol me ha permitido ser más libre en la cama. Es una liberación porque básicamente yo soy una persona tímida e introvertida, y el alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo, haciendo un montón de cosas atrevidas... Entonces el alcohol me gusta, cómo no".
Fumar
"Me gusta fumar. El cigarrillo y el alcohol se equilibran. Yo solía despertarme de una borrachera y había fumado tanto que mis dos manos estaban amarillas, casi marrones, como si tuviera puestos guantes. Y me preguntaba: '¡Mierda! ¿Cómo se verán mis pulmones?'".
Pelear
"La mejor sensación es cuando golpeás a un tipo que no se supone que puedas golpear. Una vez me metí con un tipo, me estaba insultando. Le dije: 'Bueno, adelante'. No tuve ningún problema, le gané la pelea fácilmente. Estaba tirado en el piso. Tenía la nariz ensangrentada. Me dijo: 'Jesús, te movés siempre tan lentamente que pensé que serías fácil. Y cuando empezó la condenada pelea, ya no podía ver tus manos, te volviste tan rápido. ¿Qué pasó?'. Le dije: 'No sé, hombre. Así son las cosas. Uno ahorra para cuando tiene que usarlo'".
Los gatos
"Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. No hay por qué entusiasmarse y ellos lo saben. Por eso son salvadores. Cuantos más gatos uno tenga, más tiempo vivirá. Si tenés cien gatos, vivirás diez veces más que si tenés diez. Algún día esto será descubierto: la gente tendrá mil gatos y vivirá para siempre. Realmente es ridículo".
Las mujeres y el sexo
"Yo las llamo máquinas de quejarse. Las cosas con un tipo nunca están bien para ellas. Y cuando me tiran toda esa histeria... Tengo que salir, agarrar el auto e irme. A cualquier parte. Tomar una taza de café en algún lado. En cualquier lado. Cualquier cosa menos otra mujer. Supongo que están construidas de diferente manera, ¿no? Cuando la histeria empieza, se acaba todo. Uno se tiene que ir, ellas no entienden por qué. '¿Adónde vas?', te gritan. '¡Me voy a la mierda, nena!'. Piensan que soy un misógino, pero no es verdad. Es puro boca a boca. Escuchan que Bukowski es 'un cerdo macho chauvinista', pero no chequean la fuente. Seguro, a veces pinto una mala imagen de las mujeres en mis cuentos, pero con los hombres hago lo mismo. Incluso yo salgo mal parado muchas veces. Si realmente pienso que algo es malo, digo que es malo, sea hombre, mujer, niño o perro. Las mujeres son tan quisquillosas, piensan que me las agarro con ellas en particular. Ése es su problema".
La primera vez
"Mi primera vez fue la más rara. No sabía cómo hacerlo, y ella me enseñó a chuparle la concha y todas esas cosas de coger. Me acuerdo de que me decía: 'Hank, sos un buen escritor, pero no sabés una mierda sobre las mujeres'. '¿Qué querés decir? Estuve con un montón de mujeres.' 'No, no sabés nada. Dejame enseñarte algunas cosas.' Le dije que bueno y ella: 'Sos buen estudiante, entendés rápido'. Eso fue todo. (Está un poco avergonzado. No por los detalles sino por el sentimentalismo del recuerdo.) Pero todo ese asunto de chupar conchas se puede poner un poco servil. Me gusta hacerlas gozar, pero... Todo está sobrevalorado. El sexo sólo es una gran cosa cuando no lo hacés".
El sexo antes del sida (y su casamiento)
"Yo nada más entraba y salía de entre las sábanas. No sé, era como un trance, un trance de coger. Y las mujeres... uno les decía algo, las tomaba de la muñeca, 'vamos, nena', las guiaba hasta el dormitorio y se las cogía. Cuando uno entra en el ritmo, sigue adelante. Hay un montón de mujeres solitarias allá afuera. Son lindas, pero no se saben conectar. Están sentadas solas, van al trabajo, vuelven a la casa... es algo maravilloso para ellas que un tipo se les aparezca. Y si se sienta cerca, bebe y habla, es entretenimiento. Estuvo bien, tuve suerte. Las mujeres modernas... no te cosen los botones".
Escribir
"Escribí un cuento desde el punto de vista de un violador de una niña muy pequeña. Y la gente me acusó. Me hicieron entrevistas. Decían: '¿Le gusta violar a niñitas?'. Dije: 'Por supuesto que no. Estoy fotografiando la vida'. Me metí en problemas con montones de cosas. Pero, por otro lado, los problemas venden libros. Pero, en última instancia, escribo para mí. (Da una larga pitada a su cigarrillo.) Es así. La pitada es para mí, la ceniza es para el cenicero. Eso es publicar. Nunca escribo de día. Es como ir al supermercado desnudo. Todo el mundo te puede ver. De noche es cuando se sacan los trucos de la manga... la magia".
La poesía
"Siempre recuerdo que, en el patio de la escuela, cuando aparecía la palabra 'poeta' o 'poesía', todos los pendejos se reían y se burlaban. Puedo ver por qué: es un producto falso. Ha sido falso y snob y endogámico por siglos. Es ultradelicado, sobreapreciado. Es un montón de mierda. Durante siglos, la poesía es casi basura total. Es una farsa. Ha habido grandes poetas, no me entienda mal. Hay un poeta chino llamado Li Po. Podía poner más sentimiento, realismo y pasión en cuatro o cinco sencillas líneas que la mayoría de los poetas en sus doce o trece páginas de mierda. Y bebía vino también. Solía quemar sus poemas, navegar por el río y beber vino. Los emperadores lo amaban porque podían entender lo que decía. Por supuesto, sólo quemó sus poemas malos. Lo que yo quise hacer, si me disculpa, es incorporar el punto de vista de los obreros sobre la vida... los gritos de sus esposas que los esperan cuando vuelven del trabajo. Las realidades básicas de la existencia del hombre común... algo que pocas veces se menciona en la poesía desde hace siglos. Mejor, que quede registrado que dije que la poesía es una mierda desde hace siglos. Y una vergüenza".
Céline
"La primera vez que leí a Céline, me fui a la cama con una caja grande de galletitas Ritz. Empecé a leerle y me comía una galletita Ritz, me reía, me comía una Ritz, leía. Leí la novela entera de un tirón y me terminé la caja de galletitas. Y me levanté y tomé agua. Tendrías que haberme visto. No me podía mover. Eso es lo que un buen escritor te puede hacer. Casi te puede matar. Un mal escritor puede hacerlo, también".
Shakespeare
"Es ilegible y está sobrevalorado. Pero la gente no quiere escuchar esto. Uno no puede atacar templos. Ha sido fijado a lo largo de los siglos. Uno puede decir que tal es un pésimo actor, pero no puede decir que Shakespeare es mierda. Cuando algo dura mucho tiempo, los snobs empiezan a aferrarse a él, como ventosas. Cuando los snobs sienten que algo es seguro, se aferran. Pero si les decís la verdad, se ponen salvajes. No pueden soportarlo. Es atacar su propio proceso de pensamiento. Me desagradan".
Su material de lectura favorito
"Leí en el The National Enquirer una nota titulada '¿Es su marido homosexual?'. Linda me dijo: '¡Tenés voz de puto!'. Yo dije: 'Oh, sí, siempre me lo pregunté'. Ese artículo decía: '¿Su marido se depila las cejas?'. Y yo pensé, mierda, lo hago todo el tiempo. Ahora sé lo que soy. Me depilo las cejas, soy un puto. Es muy amable de parte de The National Enquirer decirme lo que soy".
El humor y la muerte
"El último gran humorista era un tipo llamado James Thurber. Pero su humor era tan magnífico que tuvieron que ignorarlo. Este tipo era, podría decirse, un psiquiatra de las edades. Tenía algo ambiguo, hombre-mujer, veía cosas. Era sanador. Su humor era tan real que uno gritaba de risa, era como una liberación frenética. Aparte de Thurber, no puedo pensar en nadie... Yo tengo algo de humorista, pero no como él. No llamo humor a lo que tengo, lo llamo un 'filo cómico'. Estoy colgado en eso. Casi todo lo que pasa es ridículo. Cagamos todos los días. Eso es ridículo, ¿no te parece? Tenemos que seguir meando, poniendo comida en nuestras bocas, nos sale cera de los oídos. Tenemos que rascarnos. Cosas feas y tontas, ¿o no? Las tetas no sirven para nada, salvo...".
Nosotros
"La verdad es que somos monstruosidades. Si pudiéramos vernos, podríamos amarnos, darnos cuenta de lo ridículos que somos, con nuestros intestinos retorcidos por los que se desliza lentamente la mierda mientras nos miramos a los ojos y decimos: 'Te amo'. Nos carbonizamos y producimos mierda, pero no nos tiramos pedos cerca del otro. Todo tiene un filo cómico".
Ganar
"Y después nos morimos. Pero la muerte no nos ha ganado. No ha mostrado ninguna credencial. Nosotros hemos mostrado todas las credenciales. Con el nacimiento, ¿nos ganamos la vida? No realmente, pero de seguro la hija de puta nos tiene atrapados... La muerte me provoca resentimiento, la vida también, y mucho más estar atrapado entre las dos. ¿Sabés cuantas veces intenté suicidarme? Dame tiempo, sólo tengo 66 años. Sigo trabajando en eso. Cuando uno tiene tendencias suicidas, nada lo molesta, excepto perder en las carreras de caballos. ¿Por qué será? A lo mejor porque uno usa su mente en las carreras, no su corazón. Pero nunca cabalgué. No estoy muy interesado en el caballo sino en el proceso de acertar o no, selectivamente".
Las carreras
"Traté de ganarme la vida con las carreras por un tiempo. Es doloroso. Es vigorizante. Todo está al límite, el alquiler, todo. Pero uno tiende a ser cuidadoso. Una vez estaba sentado en una curva. Había doce caballos en la carrera y estaban todos amontonados. Parecía un gran ataque. Todo lo que veía era esos grandes culos de caballo subiendo y bajando. Parecían salvajes. Miré esos culos de caballos y pensé: 'Esto es una locura total'. Pero hay otros días en los que ganás cuatrocientos o quinientos dólares, ganás ocho o nueve carreras al hilo, y te sentís Dios, como si lo supieras todo. Y todo queda en su lugar".
La gente
"No miro mucho a la gente. Es perturbador. Dicen que si mirás mucho a otra persona, te empezás a parecer a ella. Pobre Linda. La mayoría de las veces me la puedo pasar sin la gente. La gente no me llena, me vacía. No respeto a nadie. Tengo un problema en ese sentido. Estoy mintiendo pero, creeme, es verdad".
La fama
"Es destructora. Es una puta, una perra, la destructora más grande de todos los tiempos. A mí me tocó la mejor parte porque soy famoso en Europa y desconocido aquí, en Estados Unidos. Soy uno de los hombres más afortunados. La fama es terrible. Es una media en una escala del denominador común, la meten trabajando a un nivel bajo. No tiene valor. Una audiencia selecta es mucho mejor".
La soledad
"Nunca me sentí solo. He estado en una habitación, me he sentido suicida. Estuve deprimido, me he sentido horrible más allá de lo descriptible, pero nunca pensé que una persona podía entrar a una habitación y curarme. Ni varias personas. En otras palabras, la soledad no es algo que me molesta porque siempre tuve este terrible deseo de estar solo. Siento la soledad cuando estoy en una fiesta, o en un estadio lleno de gente vitoreando algo. Citaré a Ibsen: 'Los hombres más fuertes son los más solitarios'. Nunca pensé: 'Bueno, ahora va a entrar una rubia hermosa y vamos a garchar, y me va a frotar las bolas, y me voy a sentir bien'. No, eso no iba a ayudar. Viste cómo piensa la gente común: 'Guau, es viernes a la noche, ¿qué vamos a hacer? ¿Quedarnos acá sentados?'. Bueno, sí. Porque no hay nada allá afuera. Es estupidez. Gente estúpida mezclándose con gente estúpida. Que se estupidicen entre ellos. Nunca tuve la ansiedad de lanzarme a la noche. Me escondía en bares porque no quería esconderme en fábricas. Eso es todo. Les pido perdón a los millones, pero nunca me sentí solo. Me gusta estar conmigo mismo. Soy la mejor forma de entretenimiento que puedo encontrar".
El tiempo libre
"Es muy importante tener tiempo libre. Hay que parar por completo y no hacer nada por largos períodos para no perderlo todo. Seas un actor o una ama de casa, cualquier cosa, tiene que haber grandes pausas en las que no hacés nada. Uno se tira en una cama a mirar el techo. Hacer nada es muy, muy importante. ¿Y cuánta gente lo hace en la sociedad moderna? Muy poca. Por eso la mayoría está totalmente loca, frustrada, enojada y odiosa. Antes de casarme, o de conocer a muchas mujeres, bajaba las cortinas y me metía en la cama por tres o cuatro días. Me levantaba para cagar y para comer una lata de porotos. Después me vestía y salía a la calle, y el sol brillaba y los sonidos eran maravillosos. Me sentía poderoso, como una batería recargada. Pero, ¿sabés qué me tiraba abajo? El primer rostro humano que veía en la vereda. Esa cara nomás me hacía perder la mitad de la carga. Esta cara monstruosa, sin expresión, tonta, sin sentimientos, cargada de capitalismo. Pero aún así valía la pena, me quedaba la mitad de la carga todavía. Por eso el tiempo libre es importante. Y no digo tomarse tiempo para tener pensamientos profundos. Hablo de no pensar en absoluto. Sin pensamientos de progreso, sin pensamientos sobre uno mismo. Sólo ser un haragán. Es hermoso".
La belleza
"No existe algo como la belleza, especialmente en un rostro humano, eso que llamamos fisonomía. Todo es un imaginado y matemático alineamiento de rasgos. Por ejemplo, si la nariz no sobresale mucho, si los costados están bien, si las orejas no son demasiado grandes, si el cabello no es demasiado largo. Es una mirada generalizadora. La gente piensa que ciertos rostros son hermosos, pero, realmente, no lo son. La verdadera belleza, por supuesto, viene de la personalidad. No tiene nada que ver con la forma de las cejas. Me dicen de tantas mujeres que son hermosas... pero cuando las veo, es como mirar un plato de sopa".
La fealdad
"No existe. Hay algo llamado deformidad, pero la simple fealdad no existe. He dicho".
Érase una vez
"Era invierno, yo me estaba muriendo de hambre intentando ser escritor en Nueva York. No había comido en tres o cuatro días. Así que finalmente dije: 'Me voy a comer una gran bolsa de pochoclo'. Cada grano era como un churrasco. Tragaba y echaba pochoclo a mi estómago que decía '¡Gracias, gracias!'. Estaba en el paraíso, caminando por ahí, hasta que dos tipos pasaron a mi lado y uno le dijo al otro: '¡Jesús!'. El otro dijo: '¿Qué pasa?' '¿Viste a ese tipo comiendo pochoclo? Dios, era horrible.' Así que no pude disfrutar el resto del pochoclo. Pensé qué quisieron decir con eso de que 'era horrible'. Yo estaba en el paraíso. Supongo que era un poco cochino. Ellos siempre pueden distinguir a un tipo hecho mierda".
La prensa
"Disfruto las cosas malas que se dicen sobre mí. Aumenta la venta de libros y me hace sentir malvado. No me gusta sentirme bien porque soy bueno. ¿Pero malo? Sí. Me da otra dimensión. Me gusta ser atacado. '¡Bukowski es desagradable!' Eso me hace reír, me gusta. '¡Es un escritor desastroso!' Sonrío más. Me alimento de eso. Pero cuando un tipo me dice que dan un texto mío como material de lectura en una universidad, me quedo boquiabierto. No sé, me aterra ser demasiado aceptado. Siento que hice algo mal".
El dedo
(Levanta el dedo meñique de su mano izquierda) "¿Viste alguna vez este dedo? (El dedo parece paralizado en una forma de "L"
. Me lo rompí una noche, borracho. No sé por qué, pero nunca se acomodó. Pero funciona perfecto para la letra 'a' de la máquina de escribir, y qué demonios, le agrega algo a mi personaje".
La valentía
"A la mayoría de la gente supuestamente valiente le falta imaginación. Es como si no pudieran concebir lo que sucedería si algo saliera mal. Los verdaderos valientes vencen a su imaginación y hacen lo que deben hacer".
El miedo
"No sé nada sobre eso".
(Se ríe.)
La violencia
"Creo que, la mayoría de las veces, la violencia es malinterpretada. Hace falta cierta violencia. En nosotros hay una energía que necesita ser sacada. Creo que si esa energía es contenida, nos volvemos locos. La paz última que todos deseamos no es un área deseable. De alguna manera, no estamos destinados a eso. Por eso me gusta ver peleas de boxeo, y por eso yo mismo las protagonizaba en mi juventud. A veces se llama violencia a la expulsión de energía con honor. Hay locura interesante y locura desagradable. Hay buenas y malas formas de violencia. Es un término vago. Está bien si no se hace a expensas de otros".
El dolor físico
"Con el tiempo uno se endurece, aguanta el dolor físico. Cuando estaba en el Hospital General, un tipo entró y dijo: 'Nunca vi a nadie aguantar la aguja con tanta frialdad'. Eso no es valentía. Si uno aguanta suficiente dolor, uno cede. Es un proceso, un ajuste. Pero no hay forma de acostumbrarse al dolor mental. Me mantengo lejos de él".
La psiquiatría
"¿Qué consiguen los pacientes psiquiátricos? Una cuenta. Creo que el problema entre un psiquiatra y su paciente es que el psiquiatra actúa de acuerdo al libro, mientras que el paciente llega por lo que la vida le ha hecho. Y aunque el libro pueda tener cierta perspicacia, las páginas siempre son las mismas y cada paciente es diferente. Hay muchos más problemas individuales que páginas. Hay demasiada gente loca como para resolverlo diciendo: 'Tantos dólares por hora, cuando suena el timbre terminamos'. Eso sólo puede llevar a una persona un poco loca a la locura total. Recién empiezan a abrirse y a sentirse bien cuando el psiquiatra dice: 'Enfermera, arregle la próxima cita'. Todo es asquerosamente mundano. El tipo está ahí para quedarse con tu culo, no para curarte. Quiere tu dinero. Cuando suena el timbre, que entre el siguiente loco. Ahora, el loco sensible se va a dar cuenta de que cuando el timbre suena, significa que lo cagaron. No hay límites de tiempo para curar la locura, y no hay cuentas para eso, tampoco. Muchos de los psiquiatras que yo he visto parecen estar al límite ellos mismos, además. Pero están demasiado cómodos. Creo que el paciente quiere ver un poco de locura, no demasiado. Ah, los psiquiatras son totalmente inútiles. ¿Siguiente pregunta?".
La fe
"La fe está bien para los que la tienen. Mientras no me la tiren por la cabeza. Tengo más fe en mi plomero que en el ser eterno. Los plomeros hacen un buen trabajo. Dejan que la mierda fluya".
El cinismo
"Siempre me acusaron de cínico. Creo que el cinismo es una uva amarga. Es una debilidad. Es decir: '¡Todo está mal! ¿Entendés? ¡Esto no está bien! ¡Aquello no está bien!'. El cinismo es la debilidad que evita que nos ajustemos a lo que ocurre en el momento. El optimismo también es una debilidad. 'El sol brilla, los pájaros cantan, sonríe.' Eso es mierda también. La verdad está en algún lugar entre los dos. Lo que es, es. Si no estás listo para soportarlo, joderse".
La moralidad convencional
"Puede que no exista el infierno, pero los que juzgan pueden crearlo. Pienso que la gente está sobredomesticada. Uno tiene que averiguar lo que le pasa, y cómo va a reaccionar. Voy a usar un término extraño aquí: el bien. No sé de dónde viene, pero siento que hay un básico rasgo de bondad en cada uno de nosotros. No creo en Dios, pero creo en esta 'bondad', como un tubo dentro de nuestros cuerpos. Puede ser alimentada. Siempre es mágica, por ejemplo cuando en una autopista sobrecargada de tráfico un extraño hace lugar para que alguien pueda cambiar de mano... es esperanzador".
Sobre ser entrevistado
"Es como ser arrinconado. Es vergonzoso. Por eso, no siempre digo toda la verdad. Me gusta jugar y burlarme un poco, así que doy información falsa sólo por el gusto de entretener y mentir. Así que si quieren saber algo sobre mí, no lean una entrevista. Ignoren ésta, también".
Enviado por Despierta Bs As el 22/05/2007
(Nota publicada en 1987 por la revista Interview)
Charles Bukowski nació en Andernach, Alemania, en 1920. A los tres años de edad llegó a los Estados Unidos y creció en Los Angeles. Actualmente reside en San Pedro, California, con su esposa, Linda. Famoso borracho, peleador y mujeriego, Genet y Sartre lo llamaron “el mejor poeta de los Estados Unidos”, pero sus amigos lo llaman Hank.
Bares
"Ya no voy mucho a bares. Saqué eso de mi sistema. Ahora, cuando entro a un bar, siento náuseas. Estuve en demasiados, es apabullante. Son para cuando uno es más joven: todo eso de irse a las manos con un tipo, hacerse el macho, levantarse minas. A mi edad, ya no lo necesito. Hoy sólo entro a los bares para mear. A veces cruzo la puerta y empiezo a vomitar".
El alcohol
"El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han llegado a esta tierra, además de mí. Entonces nos llevamos bien. Es destructivo para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte. Hago todo mi trabajo creativo cuando estoy intoxicado. Incluso me ha ayudado con las mujeres. Siempre fui reticente durante el sexo, y el alcohol me ha permitido ser más libre en la cama. Es una liberación porque básicamente yo soy una persona tímida e introvertida, y el alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo, haciendo un montón de cosas atrevidas... Entonces el alcohol me gusta, cómo no".
Fumar
"Me gusta fumar. El cigarrillo y el alcohol se equilibran. Yo solía despertarme de una borrachera y había fumado tanto que mis dos manos estaban amarillas, casi marrones, como si tuviera puestos guantes. Y me preguntaba: '¡Mierda! ¿Cómo se verán mis pulmones?'".
Pelear
"La mejor sensación es cuando golpeás a un tipo que no se supone que puedas golpear. Una vez me metí con un tipo, me estaba insultando. Le dije: 'Bueno, adelante'. No tuve ningún problema, le gané la pelea fácilmente. Estaba tirado en el piso. Tenía la nariz ensangrentada. Me dijo: 'Jesús, te movés siempre tan lentamente que pensé que serías fácil. Y cuando empezó la condenada pelea, ya no podía ver tus manos, te volviste tan rápido. ¿Qué pasó?'. Le dije: 'No sé, hombre. Así son las cosas. Uno ahorra para cuando tiene que usarlo'".
Los gatos
"Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. No hay por qué entusiasmarse y ellos lo saben. Por eso son salvadores. Cuantos más gatos uno tenga, más tiempo vivirá. Si tenés cien gatos, vivirás diez veces más que si tenés diez. Algún día esto será descubierto: la gente tendrá mil gatos y vivirá para siempre. Realmente es ridículo".
Las mujeres y el sexo
"Yo las llamo máquinas de quejarse. Las cosas con un tipo nunca están bien para ellas. Y cuando me tiran toda esa histeria... Tengo que salir, agarrar el auto e irme. A cualquier parte. Tomar una taza de café en algún lado. En cualquier lado. Cualquier cosa menos otra mujer. Supongo que están construidas de diferente manera, ¿no? Cuando la histeria empieza, se acaba todo. Uno se tiene que ir, ellas no entienden por qué. '¿Adónde vas?', te gritan. '¡Me voy a la mierda, nena!'. Piensan que soy un misógino, pero no es verdad. Es puro boca a boca. Escuchan que Bukowski es 'un cerdo macho chauvinista', pero no chequean la fuente. Seguro, a veces pinto una mala imagen de las mujeres en mis cuentos, pero con los hombres hago lo mismo. Incluso yo salgo mal parado muchas veces. Si realmente pienso que algo es malo, digo que es malo, sea hombre, mujer, niño o perro. Las mujeres son tan quisquillosas, piensan que me las agarro con ellas en particular. Ése es su problema".
La primera vez
"Mi primera vez fue la más rara. No sabía cómo hacerlo, y ella me enseñó a chuparle la concha y todas esas cosas de coger. Me acuerdo de que me decía: 'Hank, sos un buen escritor, pero no sabés una mierda sobre las mujeres'. '¿Qué querés decir? Estuve con un montón de mujeres.' 'No, no sabés nada. Dejame enseñarte algunas cosas.' Le dije que bueno y ella: 'Sos buen estudiante, entendés rápido'. Eso fue todo. (Está un poco avergonzado. No por los detalles sino por el sentimentalismo del recuerdo.) Pero todo ese asunto de chupar conchas se puede poner un poco servil. Me gusta hacerlas gozar, pero... Todo está sobrevalorado. El sexo sólo es una gran cosa cuando no lo hacés".
El sexo antes del sida (y su casamiento)
"Yo nada más entraba y salía de entre las sábanas. No sé, era como un trance, un trance de coger. Y las mujeres... uno les decía algo, las tomaba de la muñeca, 'vamos, nena', las guiaba hasta el dormitorio y se las cogía. Cuando uno entra en el ritmo, sigue adelante. Hay un montón de mujeres solitarias allá afuera. Son lindas, pero no se saben conectar. Están sentadas solas, van al trabajo, vuelven a la casa... es algo maravilloso para ellas que un tipo se les aparezca. Y si se sienta cerca, bebe y habla, es entretenimiento. Estuvo bien, tuve suerte. Las mujeres modernas... no te cosen los botones".
Escribir
"Escribí un cuento desde el punto de vista de un violador de una niña muy pequeña. Y la gente me acusó. Me hicieron entrevistas. Decían: '¿Le gusta violar a niñitas?'. Dije: 'Por supuesto que no. Estoy fotografiando la vida'. Me metí en problemas con montones de cosas. Pero, por otro lado, los problemas venden libros. Pero, en última instancia, escribo para mí. (Da una larga pitada a su cigarrillo.) Es así. La pitada es para mí, la ceniza es para el cenicero. Eso es publicar. Nunca escribo de día. Es como ir al supermercado desnudo. Todo el mundo te puede ver. De noche es cuando se sacan los trucos de la manga... la magia".
La poesía
"Siempre recuerdo que, en el patio de la escuela, cuando aparecía la palabra 'poeta' o 'poesía', todos los pendejos se reían y se burlaban. Puedo ver por qué: es un producto falso. Ha sido falso y snob y endogámico por siglos. Es ultradelicado, sobreapreciado. Es un montón de mierda. Durante siglos, la poesía es casi basura total. Es una farsa. Ha habido grandes poetas, no me entienda mal. Hay un poeta chino llamado Li Po. Podía poner más sentimiento, realismo y pasión en cuatro o cinco sencillas líneas que la mayoría de los poetas en sus doce o trece páginas de mierda. Y bebía vino también. Solía quemar sus poemas, navegar por el río y beber vino. Los emperadores lo amaban porque podían entender lo que decía. Por supuesto, sólo quemó sus poemas malos. Lo que yo quise hacer, si me disculpa, es incorporar el punto de vista de los obreros sobre la vida... los gritos de sus esposas que los esperan cuando vuelven del trabajo. Las realidades básicas de la existencia del hombre común... algo que pocas veces se menciona en la poesía desde hace siglos. Mejor, que quede registrado que dije que la poesía es una mierda desde hace siglos. Y una vergüenza".
Céline
"La primera vez que leí a Céline, me fui a la cama con una caja grande de galletitas Ritz. Empecé a leerle y me comía una galletita Ritz, me reía, me comía una Ritz, leía. Leí la novela entera de un tirón y me terminé la caja de galletitas. Y me levanté y tomé agua. Tendrías que haberme visto. No me podía mover. Eso es lo que un buen escritor te puede hacer. Casi te puede matar. Un mal escritor puede hacerlo, también".
Shakespeare
"Es ilegible y está sobrevalorado. Pero la gente no quiere escuchar esto. Uno no puede atacar templos. Ha sido fijado a lo largo de los siglos. Uno puede decir que tal es un pésimo actor, pero no puede decir que Shakespeare es mierda. Cuando algo dura mucho tiempo, los snobs empiezan a aferrarse a él, como ventosas. Cuando los snobs sienten que algo es seguro, se aferran. Pero si les decís la verdad, se ponen salvajes. No pueden soportarlo. Es atacar su propio proceso de pensamiento. Me desagradan".
Su material de lectura favorito
"Leí en el The National Enquirer una nota titulada '¿Es su marido homosexual?'. Linda me dijo: '¡Tenés voz de puto!'. Yo dije: 'Oh, sí, siempre me lo pregunté'. Ese artículo decía: '¿Su marido se depila las cejas?'. Y yo pensé, mierda, lo hago todo el tiempo. Ahora sé lo que soy. Me depilo las cejas, soy un puto. Es muy amable de parte de The National Enquirer decirme lo que soy".
El humor y la muerte
"El último gran humorista era un tipo llamado James Thurber. Pero su humor era tan magnífico que tuvieron que ignorarlo. Este tipo era, podría decirse, un psiquiatra de las edades. Tenía algo ambiguo, hombre-mujer, veía cosas. Era sanador. Su humor era tan real que uno gritaba de risa, era como una liberación frenética. Aparte de Thurber, no puedo pensar en nadie... Yo tengo algo de humorista, pero no como él. No llamo humor a lo que tengo, lo llamo un 'filo cómico'. Estoy colgado en eso. Casi todo lo que pasa es ridículo. Cagamos todos los días. Eso es ridículo, ¿no te parece? Tenemos que seguir meando, poniendo comida en nuestras bocas, nos sale cera de los oídos. Tenemos que rascarnos. Cosas feas y tontas, ¿o no? Las tetas no sirven para nada, salvo...".
Nosotros
"La verdad es que somos monstruosidades. Si pudiéramos vernos, podríamos amarnos, darnos cuenta de lo ridículos que somos, con nuestros intestinos retorcidos por los que se desliza lentamente la mierda mientras nos miramos a los ojos y decimos: 'Te amo'. Nos carbonizamos y producimos mierda, pero no nos tiramos pedos cerca del otro. Todo tiene un filo cómico".
Ganar
"Y después nos morimos. Pero la muerte no nos ha ganado. No ha mostrado ninguna credencial. Nosotros hemos mostrado todas las credenciales. Con el nacimiento, ¿nos ganamos la vida? No realmente, pero de seguro la hija de puta nos tiene atrapados... La muerte me provoca resentimiento, la vida también, y mucho más estar atrapado entre las dos. ¿Sabés cuantas veces intenté suicidarme? Dame tiempo, sólo tengo 66 años. Sigo trabajando en eso. Cuando uno tiene tendencias suicidas, nada lo molesta, excepto perder en las carreras de caballos. ¿Por qué será? A lo mejor porque uno usa su mente en las carreras, no su corazón. Pero nunca cabalgué. No estoy muy interesado en el caballo sino en el proceso de acertar o no, selectivamente".
Las carreras
"Traté de ganarme la vida con las carreras por un tiempo. Es doloroso. Es vigorizante. Todo está al límite, el alquiler, todo. Pero uno tiende a ser cuidadoso. Una vez estaba sentado en una curva. Había doce caballos en la carrera y estaban todos amontonados. Parecía un gran ataque. Todo lo que veía era esos grandes culos de caballo subiendo y bajando. Parecían salvajes. Miré esos culos de caballos y pensé: 'Esto es una locura total'. Pero hay otros días en los que ganás cuatrocientos o quinientos dólares, ganás ocho o nueve carreras al hilo, y te sentís Dios, como si lo supieras todo. Y todo queda en su lugar".
La gente
"No miro mucho a la gente. Es perturbador. Dicen que si mirás mucho a otra persona, te empezás a parecer a ella. Pobre Linda. La mayoría de las veces me la puedo pasar sin la gente. La gente no me llena, me vacía. No respeto a nadie. Tengo un problema en ese sentido. Estoy mintiendo pero, creeme, es verdad".
La fama
"Es destructora. Es una puta, una perra, la destructora más grande de todos los tiempos. A mí me tocó la mejor parte porque soy famoso en Europa y desconocido aquí, en Estados Unidos. Soy uno de los hombres más afortunados. La fama es terrible. Es una media en una escala del denominador común, la meten trabajando a un nivel bajo. No tiene valor. Una audiencia selecta es mucho mejor".
La soledad
"Nunca me sentí solo. He estado en una habitación, me he sentido suicida. Estuve deprimido, me he sentido horrible más allá de lo descriptible, pero nunca pensé que una persona podía entrar a una habitación y curarme. Ni varias personas. En otras palabras, la soledad no es algo que me molesta porque siempre tuve este terrible deseo de estar solo. Siento la soledad cuando estoy en una fiesta, o en un estadio lleno de gente vitoreando algo. Citaré a Ibsen: 'Los hombres más fuertes son los más solitarios'. Nunca pensé: 'Bueno, ahora va a entrar una rubia hermosa y vamos a garchar, y me va a frotar las bolas, y me voy a sentir bien'. No, eso no iba a ayudar. Viste cómo piensa la gente común: 'Guau, es viernes a la noche, ¿qué vamos a hacer? ¿Quedarnos acá sentados?'. Bueno, sí. Porque no hay nada allá afuera. Es estupidez. Gente estúpida mezclándose con gente estúpida. Que se estupidicen entre ellos. Nunca tuve la ansiedad de lanzarme a la noche. Me escondía en bares porque no quería esconderme en fábricas. Eso es todo. Les pido perdón a los millones, pero nunca me sentí solo. Me gusta estar conmigo mismo. Soy la mejor forma de entretenimiento que puedo encontrar".
El tiempo libre
"Es muy importante tener tiempo libre. Hay que parar por completo y no hacer nada por largos períodos para no perderlo todo. Seas un actor o una ama de casa, cualquier cosa, tiene que haber grandes pausas en las que no hacés nada. Uno se tira en una cama a mirar el techo. Hacer nada es muy, muy importante. ¿Y cuánta gente lo hace en la sociedad moderna? Muy poca. Por eso la mayoría está totalmente loca, frustrada, enojada y odiosa. Antes de casarme, o de conocer a muchas mujeres, bajaba las cortinas y me metía en la cama por tres o cuatro días. Me levantaba para cagar y para comer una lata de porotos. Después me vestía y salía a la calle, y el sol brillaba y los sonidos eran maravillosos. Me sentía poderoso, como una batería recargada. Pero, ¿sabés qué me tiraba abajo? El primer rostro humano que veía en la vereda. Esa cara nomás me hacía perder la mitad de la carga. Esta cara monstruosa, sin expresión, tonta, sin sentimientos, cargada de capitalismo. Pero aún así valía la pena, me quedaba la mitad de la carga todavía. Por eso el tiempo libre es importante. Y no digo tomarse tiempo para tener pensamientos profundos. Hablo de no pensar en absoluto. Sin pensamientos de progreso, sin pensamientos sobre uno mismo. Sólo ser un haragán. Es hermoso".
La belleza
"No existe algo como la belleza, especialmente en un rostro humano, eso que llamamos fisonomía. Todo es un imaginado y matemático alineamiento de rasgos. Por ejemplo, si la nariz no sobresale mucho, si los costados están bien, si las orejas no son demasiado grandes, si el cabello no es demasiado largo. Es una mirada generalizadora. La gente piensa que ciertos rostros son hermosos, pero, realmente, no lo son. La verdadera belleza, por supuesto, viene de la personalidad. No tiene nada que ver con la forma de las cejas. Me dicen de tantas mujeres que son hermosas... pero cuando las veo, es como mirar un plato de sopa".
La fealdad
"No existe. Hay algo llamado deformidad, pero la simple fealdad no existe. He dicho".
Érase una vez
"Era invierno, yo me estaba muriendo de hambre intentando ser escritor en Nueva York. No había comido en tres o cuatro días. Así que finalmente dije: 'Me voy a comer una gran bolsa de pochoclo'. Cada grano era como un churrasco. Tragaba y echaba pochoclo a mi estómago que decía '¡Gracias, gracias!'. Estaba en el paraíso, caminando por ahí, hasta que dos tipos pasaron a mi lado y uno le dijo al otro: '¡Jesús!'. El otro dijo: '¿Qué pasa?' '¿Viste a ese tipo comiendo pochoclo? Dios, era horrible.' Así que no pude disfrutar el resto del pochoclo. Pensé qué quisieron decir con eso de que 'era horrible'. Yo estaba en el paraíso. Supongo que era un poco cochino. Ellos siempre pueden distinguir a un tipo hecho mierda".
La prensa
"Disfruto las cosas malas que se dicen sobre mí. Aumenta la venta de libros y me hace sentir malvado. No me gusta sentirme bien porque soy bueno. ¿Pero malo? Sí. Me da otra dimensión. Me gusta ser atacado. '¡Bukowski es desagradable!' Eso me hace reír, me gusta. '¡Es un escritor desastroso!' Sonrío más. Me alimento de eso. Pero cuando un tipo me dice que dan un texto mío como material de lectura en una universidad, me quedo boquiabierto. No sé, me aterra ser demasiado aceptado. Siento que hice algo mal".
El dedo
(Levanta el dedo meñique de su mano izquierda) "¿Viste alguna vez este dedo? (El dedo parece paralizado en una forma de "L"
La valentía
"A la mayoría de la gente supuestamente valiente le falta imaginación. Es como si no pudieran concebir lo que sucedería si algo saliera mal. Los verdaderos valientes vencen a su imaginación y hacen lo que deben hacer".
El miedo
"No sé nada sobre eso".
(Se ríe.)
La violencia
"Creo que, la mayoría de las veces, la violencia es malinterpretada. Hace falta cierta violencia. En nosotros hay una energía que necesita ser sacada. Creo que si esa energía es contenida, nos volvemos locos. La paz última que todos deseamos no es un área deseable. De alguna manera, no estamos destinados a eso. Por eso me gusta ver peleas de boxeo, y por eso yo mismo las protagonizaba en mi juventud. A veces se llama violencia a la expulsión de energía con honor. Hay locura interesante y locura desagradable. Hay buenas y malas formas de violencia. Es un término vago. Está bien si no se hace a expensas de otros".
El dolor físico
"Con el tiempo uno se endurece, aguanta el dolor físico. Cuando estaba en el Hospital General, un tipo entró y dijo: 'Nunca vi a nadie aguantar la aguja con tanta frialdad'. Eso no es valentía. Si uno aguanta suficiente dolor, uno cede. Es un proceso, un ajuste. Pero no hay forma de acostumbrarse al dolor mental. Me mantengo lejos de él".
La psiquiatría
"¿Qué consiguen los pacientes psiquiátricos? Una cuenta. Creo que el problema entre un psiquiatra y su paciente es que el psiquiatra actúa de acuerdo al libro, mientras que el paciente llega por lo que la vida le ha hecho. Y aunque el libro pueda tener cierta perspicacia, las páginas siempre son las mismas y cada paciente es diferente. Hay muchos más problemas individuales que páginas. Hay demasiada gente loca como para resolverlo diciendo: 'Tantos dólares por hora, cuando suena el timbre terminamos'. Eso sólo puede llevar a una persona un poco loca a la locura total. Recién empiezan a abrirse y a sentirse bien cuando el psiquiatra dice: 'Enfermera, arregle la próxima cita'. Todo es asquerosamente mundano. El tipo está ahí para quedarse con tu culo, no para curarte. Quiere tu dinero. Cuando suena el timbre, que entre el siguiente loco. Ahora, el loco sensible se va a dar cuenta de que cuando el timbre suena, significa que lo cagaron. No hay límites de tiempo para curar la locura, y no hay cuentas para eso, tampoco. Muchos de los psiquiatras que yo he visto parecen estar al límite ellos mismos, además. Pero están demasiado cómodos. Creo que el paciente quiere ver un poco de locura, no demasiado. Ah, los psiquiatras son totalmente inútiles. ¿Siguiente pregunta?".
La fe
"La fe está bien para los que la tienen. Mientras no me la tiren por la cabeza. Tengo más fe en mi plomero que en el ser eterno. Los plomeros hacen un buen trabajo. Dejan que la mierda fluya".
El cinismo
"Siempre me acusaron de cínico. Creo que el cinismo es una uva amarga. Es una debilidad. Es decir: '¡Todo está mal! ¿Entendés? ¡Esto no está bien! ¡Aquello no está bien!'. El cinismo es la debilidad que evita que nos ajustemos a lo que ocurre en el momento. El optimismo también es una debilidad. 'El sol brilla, los pájaros cantan, sonríe.' Eso es mierda también. La verdad está en algún lugar entre los dos. Lo que es, es. Si no estás listo para soportarlo, joderse".
La moralidad convencional
"Puede que no exista el infierno, pero los que juzgan pueden crearlo. Pienso que la gente está sobredomesticada. Uno tiene que averiguar lo que le pasa, y cómo va a reaccionar. Voy a usar un término extraño aquí: el bien. No sé de dónde viene, pero siento que hay un básico rasgo de bondad en cada uno de nosotros. No creo en Dios, pero creo en esta 'bondad', como un tubo dentro de nuestros cuerpos. Puede ser alimentada. Siempre es mágica, por ejemplo cuando en una autopista sobrecargada de tráfico un extraño hace lugar para que alguien pueda cambiar de mano... es esperanzador".
Sobre ser entrevistado
"Es como ser arrinconado. Es vergonzoso. Por eso, no siempre digo toda la verdad. Me gusta jugar y burlarme un poco, así que doy información falsa sólo por el gusto de entretener y mentir. Así que si quieren saber algo sobre mí, no lean una entrevista. Ignoren ésta, también".
Enviado por Despierta Bs As el 22/05/2007
Yoga, la curación eterna y fácil
YOGA
Acá van unos ejercicios de yoga -asanas- para que puedan hacerlos en cualquier momento.
Es una serie de asanas para hacerlas de pie.
Son fáciles y al poco tiempo (2 semanas de practicarlos diariamente) se notan los resultados: la columna se vuelve elástica, se tonifican las piernas y hay más capacidad respiratoria.
Lo fundamental en yoga es que las posturas no duelan, si duele está mal hecho.
Estar a gusto permite concentrarse en la postura y en la respiración.
Sentir placer ayuda a movilizar todo el cuerpo y a aquietar la mente.
De pie
Toc Talones
El cuerpo erguido, sin tensionar, me pongo en puntas de pie y bajo con energía rebotando en los talones, como si quisiera hundirme en la tierra. Lo hago varias veces. Procuro inspirar al subir y al bajar largo el aire. Beneficios: Este ejercicio acomoda la energía.
Abrazo del oso
Cuerpo erguido, coloco los brazos delante del pecho con la punta de los dedos de la mano enfrentados y casi tocándose. Inspiro y giro hacia la derecha como si me llevara el codo, llevo lo más atrás posible la rotación sin que me duela nada. Vuelvo y suelto el aire hasta colocarme en el centro. Ahora hago lo mismo hacia la izquierda, sin olvidarme de respirar. Beneficios: Este ejercicio elastiza la columna vertebral y da poder y energía. Hacerlo completo, a derecha e izquierda, de 4 a 6 veces.
El elefante
Inclinarse con la rodillas algo flexionadas hasta apoyar las palmas en el suelo, formando más o menos un ángulo de 45º, ahí inhalo. Exhalo y estiro las rodillas intentando poner rectas las piernas. Repetir hasta sentir que las piernas vibran. Al terminar me incorporo despacio, con la espalda doblada y el vientre relajado. No debe, sólo sentir el esfuerzo. Respiro profunda y regularmente, muevo rodillas y piernas para aflojarlas, sacudo pies. Descanso. Beneficios: Este ejercicio vigoriza las piernas. Trabaja con el 1º chakra, el chakra raíz de elemento tierra que rige la supervivencia material, el aspecto monetario de la persona.
La gaviota
Cuerpo erguido (no rígido, sólo bien plantado), bajo el pecho con la espalda recta, la cabeza levantada, abro los brazos a los costados y levanto los brazos como si fueran alas. Estoy allí un momento y luego desarmo, largando el aire con los brazos por delante bien relajados. Lo hago 4 o 5 veces, siempre concentrada. Beneficios: Es una postura invertida que sirve para sacar bien el aire y estira los músculos de atrás de los muslos.
YOGA
Yoga es una filosofía práctica
No es mental, es material.
Sucede en el cuerpo.
A medida que vas haciendo las posturas
Vas tomando conciencia de vos mismo
El objetivo es habitarse
Hay que tratar de tener una buena vida física
porque lo físico está unido a lo interior
y lo interior es el recurso de la persona
para crecer, estar bien, superar enfermedades, prosperar ….. [/[/font]size][/color]
El Tesoro de la Juventud o la fantasía al poder
“El tesoro de la juventud” es una enciclopedia infantil y juvenil en veinte tomos, cuya traducción en castellano se publicó hacia 1920. Originariamente era inglesa. Contenía narraciones, juegos y pasatiempos, curiosidades, información, relatos, fotos e ilustraciones, que quienes fueron heredándola a través del tiempo recuerdan como una entrañable lectura de infancia.
Un conjunto de libros que viene viajando en el tiempo. El Tesoro estaba organizado en capítulos o episodios que se distribuían a lo largo de las 7172 páginas: El libro de los hechos heroicos, El libro de las narraciones interesantes, Los países y sus costumbres, Hombres y mujeres célebres, El libro de los por qué, El libro de la mitología...
Su título alude a los bienes del espíritu, del saber humano y a los destinatarios principales: “El tesoro de la juventud, enciclopedia de conocimientos”. Dividida en secciones, puede encontrarse un poco de todo: narraciones populares, las maravillas del mundo, los adelantos de la ciencia, biografías de famosos hombres y mujeres, interrogantes contestados con intención científica, lecciones de francés e inglés, poesías, costumbres exóticas.
Cuando se publicó en España, su licencia se distribuyó en las capitales más importantes de América y en cada país los artículos fueron escritos por autores locales. El consultor, compilador y autor de la parte argentina fue Estanislao Zevallos, el vocero ideológico de la Campaña al Desierto del General Roca.
Zevallos tenía ideas civilizadoras propias de la Generación del 80 y, por lo que dice en el prólogo, conocía poco de los niños argentinos a quienes dedicaba su trabajo. Explica que ETJ “es una obra civilizadora, pues los hijos de los hogares pobres, expuestos a los peligros de las calles y de los campos, y de la vida vagabunda hallarán en esta lectura reconstituyente un motivo de permanencia en el hogar” Y afirma que que “los niños argentinos se distinguen por la precocidad con que aprenden (...) porque los niños argentinos son bellos y robustos, y predominan entre ellos los rubios y trigueños.”
No obstante la belleza de la páginas de la enciclopedia, de sus láminas maravillosas y de la diversidad de temas, los jóvenes que usaron este compendio del saber fueron mamando un sutil racismo. En la sección, Los tesoros ocultos de la Tierra, por ejemplo, bajo una foto del aduar donde vivían los mineros negros africanos, puede leerse este epígrafe de neto corte colonialista: “Muchos son los millares de cafres empleados en la minas de oro del Sur de África, y si se tiene cuidado con ellos llegan a salir buenos trabajadores”.
Si bien equilibraba la cosa un pensamiento como el de Miguel de Unamuno, que en su prólogo a la edición en español, dice: "He aquí una enciclopedia popular, un libro acerca de todo para todos y singularmente para los jóvenes de espíritu, queremos decir, para aquellos que conservan fresca y vivaz la curiosidad, que es la juventud del espíritu.
Las personas que tuvieron en su casa el TDJ recuerdan el cuidado con que usaban los libros ("lavate las manos antes de tocar el libro"
El escritor Daniel Samper Pizano, guionista de Les Luthiers, es otro de los muchos que recuerda la entrada del ETJ en su vida: "Siendo niño, yo pasé muchos ratos leyendo trozos de los ejemplares de ETJ que en 1934 le regaló mi abuelo a mi taita, cuando este cumplió 16 años. Aun hoy recuerdo versos que aprendí entre sus lomos, pequeños trucos de magia con los que engañaba a mis primos y cuentos fantásticos del Oriente. Al repasar las láminas, encuentro imágenes como la de dos osos polares en trance de atacar una morsa. Era una escena cruenta que me inquietaba a los ocho años y me aterroriza hoy.
ETJ estaba dividido en catorce secciones que se entremezclaban a lo largo de los veinte tomos; mis favoritos eran entonces Juegos y pasatiempos, 'Los Por qué', 'Narraciones interesantes' y 'Poesía'. Pienso que hoy dedicaría más tiempo a 'Los países y sus costumbres', 'Hechos heroicos', 'Historia de los libros célebres' y 'Cosas que debemos saber', sección dedicada a hechos interesantes y actualidades de la ciencia y la tecnología. Muchas de estas últimas cosas que debemos saber son ya tan sabidas o anacrónicas que solo conviene recordarlas en calidad de piezas históricas, como el capítulo admirativo dedicado a los aviones biplanos o las maravillas de un tren capaz de viajar a 96 kilómetros por hora.
"El libro de los por qué", sección planteada en forma de preguntas y respuestas, constituía un anzuelo especialmente atractivo donde quedaba ensartada la curiosidad infantil:
"¿Por qué no se mezcla el aceite con el agua?" (Porque el aceite es más liviano, y flota.)
"¿Por qué no se mojan los patos?" (Por su denso plumaje y porque tienen una glándula que produce un lubricante impermeable)
"¿Por qué tiene la abuelita el cabello blanco?" (Porque los años y ciertas enfermedades debilitan la pigmentación del pelo).
"¿Por qué no canta la gallina como el gallo?" (Porque la naturaleza decidió que, en general, el ave macho tiene el plumaje más vistoso y el canto más melodioso que la hembra).
"¿Por qué brilla el sol durante los aguaceros" (Respuesta de ETJ: "¿Por qué no ha de brillar?"
Aunque la enciclopedia es extremadamente púdica -en el extenso índice simplemente no figura la palabra 'sexo'-, recuerdo que allí encontré uno de los primeros temas de meditación protoerótica. Se trata de la historia de Lady Godiva, esposa de Leofrico, señor feudal de Coventry que ahogaba al pueblo con tributos.
La dama intercedió ante su marido a favor de los aldeanos y Leofrico aceptó rebajar los impuestos a cambio de que Godiva recorriese el pueblo a caballo completamente desnuda. El texto no decía desnuda sino "sin más traje que los cabellos", pero a buen niño entendedor, pocas palabras bastan. La joven y atractiva matrona realizó el paseo, y los aldeanos, advertidos de la causa, "permanecieron encerrados todos en sus casas, a fin de evitar el más leve motivo de bochorno a su amada y generosa protectora".
(Conocida la historia en el tomo VI, era inevitable que al menos dos preguntas asaltaran la cabeza de los pequeños lectores: Primero, ¿qué clase de marido era Leofrico, que aceptaba que su esposa se pasease en pelota por el pueblo? Segundo: si yo -el lector- hubiera sido habitante de Coventry, ¿habría resistido a la tentación de atisbar por las rendijas cuando pasara Lady Godiva?).
Impreso en Boston por C. H. Simonds y exportado desde allí a otros países, El Tesoro de la Juventud constituyó un formidable éxito editorial en el mundo de habla hispana. No solo sirvió de consulta a cientos de miles de colegiales que lo encontraban en su escuela, sino que inició en la lectura al menos a dos generaciones de niños. Numerosos padres de familia hicieron el esfuerzo económico de adquirir los veinte tomos verdes a fin de alojar en casa esa colección que durante años cumplió un papel que luego asumieron, en parte, la radio y la televisión. Muchos microlectores se convirtieron más tarde en intelectuales famosos y la recuerdan con cariño. Julio Cortázar le rinde homenaje en el título de una de sus notas de Último round y el editor argentino Mario Mushnick dice que a ella le debe buena parte de su vocación bibliómana.
En 1970, W. M. Jackson Inc. vendió los derechos de El Tesoro a la editorial mexicana Cumbre y cinco años después esta los negoció con Grolier Internacional, que en 1975 publicó, renovado, El Nuevo Tesoro de la Juventud. Ya no fue lo mismo, sin embargo. Abundaban para entonces las enciclopedias infantiles y juveniles a todo color, con dibujos modernos, recuadros y temas de actualidad. Además, el único rival que competía por el tiempo libre del niño no eran ya tan sólo el aro y la muñeca, sino los absorbentes medios de comunicación modernos. La llegada de Internet representó un poderoso contrincante más, que añade a su versatilidad e inmediatez el bajo costo.Pese a los computadores y los medios de almacenamiento con nanomemoria, El Tesoro de la Juventud sigue siendo, bueno, un tesoro. Ya no tanto por su contenido, naturalmente, sino por su carácter de joya bibliográfica. Existe en la red un mercado vasto y activo que vende y compra estas enciclopedias por piezas o completas. En los almacenes de libros de viejo, su precio se cotiza más que otras mucho más modernas.
fuentes:
http://www.7calderosmagicos.com.ar/Sala%20de 20Lectura/tesorodelajuventud_mcalonso.htm
www.boladenieve.org.ar
blog la petite claudine
Poemas y Prosas indispensables para sentir
Rumbeé si novedad por la
veteada calle
que yo me sé. Todo sin
novedad,
de veras. Y fondeé hacia cosas
así,
y fui pasado.
CÉSAR VALLEJO, Trilce (Perú)
El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.
ALEJANDRA PIZARNIK, Árbol de Diana (Argentina)
Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo
BASHO (Japón)
No quiero la terrible limitación del que vive tan sólo aquello capaz de tener sentido. Yo no: quiero una verdad inventada.
CLARICE LISPECTOR (Brasil)
QUiero llorar porque me da la gana,
como lloran los niños
del último banco,
porque yo no soy un poeta
ni un hombre ni una hoja,
pero sí un pulso herido
que ronda las cosas
del otro lado.
FEDERICO GARCÍA LORCA, Poema doble del lago Edem (España)
Poeta
Antipoeta
Anticulto
Animal metafísico cargado de congojas
Animal espontáneo sangrando sus poemas
VICENTE HUIDOBRO, Altazor (Chile)
Me fui, como quien se desangra
RICARDO GÜIRALDES, Don Segundo Sombra (Argentina)
Apenas por venir. Ni siquiera volver un poco: estaré
de ida siempre. De ida
miro, de ida caigo.
FRANCISCO URONDO, Cánones (Argentina)
Vení a dormir conmigo:
no haremos el amor, el nos hará.
JULIO CORTÁZAR (Argentina)
Qué alegría vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos
me está viviendo.
PEDRO SALINAS, La voz a ti debida (España)
Entonces, escribir es el modo de quien tiene la palabra como cebo: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra -la entrelínea- muerde el cebo, algo ha sido escrito. Una vez que se pesca la entrelínea, sería posible expulsar con alivio la palabra. Pero ahí se detiene la analogía: la no-palabra al morder el cebo, lo ha incorporado. Lo que salva, entonces, es escribir distraídamente.
CLARICE LISPECTOR, Aguaviva (Brasil)
veteada calle
que yo me sé. Todo sin
novedad,
de veras. Y fondeé hacia cosas
así,
y fui pasado.
CÉSAR VALLEJO, Trilce (Perú)
El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.
ALEJANDRA PIZARNIK, Árbol de Diana (Argentina)
Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo
BASHO (Japón)
No quiero la terrible limitación del que vive tan sólo aquello capaz de tener sentido. Yo no: quiero una verdad inventada.
CLARICE LISPECTOR (Brasil)
QUiero llorar porque me da la gana,
como lloran los niños
del último banco,
porque yo no soy un poeta
ni un hombre ni una hoja,
pero sí un pulso herido
que ronda las cosas
del otro lado.
FEDERICO GARCÍA LORCA, Poema doble del lago Edem (España)
Poeta
Antipoeta
Anticulto
Animal metafísico cargado de congojas
Animal espontáneo sangrando sus poemas
VICENTE HUIDOBRO, Altazor (Chile)
Me fui, como quien se desangra
RICARDO GÜIRALDES, Don Segundo Sombra (Argentina)
Apenas por venir. Ni siquiera volver un poco: estaré
de ida siempre. De ida
miro, de ida caigo.
FRANCISCO URONDO, Cánones (Argentina)
Vení a dormir conmigo:
no haremos el amor, el nos hará.
JULIO CORTÁZAR (Argentina)
Qué alegría vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos
me está viviendo.
PEDRO SALINAS, La voz a ti debida (España)
Entonces, escribir es el modo de quien tiene la palabra como cebo: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra -la entrelínea- muerde el cebo, algo ha sido escrito. Una vez que se pesca la entrelínea, sería posible expulsar con alivio la palabra. Pero ahí se detiene la analogía: la no-palabra al morder el cebo, lo ha incorporado. Lo que salva, entonces, es escribir distraídamente.
CLARICE LISPECTOR, Aguaviva (Brasil)
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